Promesas de Dios en la Biblia

Promesas de Dios en la Biblia

Hay miles de promesas en la Biblia. Hemos extraído las promesas de ... esperamos sea muy bendecido o bendecida con las Promesas de Dios que él renueva día a día para usted: Sal. 1:1-3 – Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Las promesas de Dios en la Biblia

Hace poco conversaba con un amigo cristiano que estaba pasando por una difícil situación financiera, yo le mencioné el texto de Filipenses 4:19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falte, conforme a sus riquezas en gloria, en Cristo Jesús” y él me respondió: “…pero ¿dónde está la praxis?, estoy desesperado”.

¿Cuántas veces al leer las promesas de la Palabra de Dios te has sentido así? Sabemos que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos de sus promesas, pero ¿Qué sucede en el momento del problema? ¿Puedes creerle a Dios? ¿Puedes confiar plenamente en sus promesas? O como mi amigo dices: “¿Dónde está el cumplimiento de esa promesa? ¿Por qué en mi vida no la veo cumplir?

Meditando en esto esta mañana, vinieron a mi mente algunos aspectos importantes que debemos considerar cuando queremos apropiarnos de las promesas de Dios y que ellas pasen de ser sólo letra, para convertirse en una realidad en nuestras vidas. Quiero compartirlos contigo.

Antes de pedirle a Dios que cumpla una promesa de la Escritura, asegúrate que tu corazón esté limpio.

Si en mi corazón, hubiese yo mirado la iniquidad, el Señor no me abría escuchado” Salmos 66:18

Si tienes pecados que no le has confesado al Señor, platica con él, arrepiéntete y pídele que te perdone. Si tu comunión con Dios está rota por un pecado no confesado, no eres acreedor de recibir las promesas, primero restaura tu comunión con él.

Cumple las condiciones de la promesa

Muchas de las promesas de Dios están condicionadas.

Por ejemplo, Malaquías 3:10 dice: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” A veces quisiéramos tomar sólo la segunda parte del texto, sin embargo tenemos que tomarlo completo. No estamos en condiciones de pedirle a Dios que nos abra las ventanas de los cielos y derrame bendición hasta que sobreabunde cundo le somos infieles en los diezmos.

Así hay muchas promesas que tienen condicionantes. Más ejemplos:

  • Para recibir el descaso que Dios da debemos acudir a Él. (Mateo 11:28)

  • Para que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento nos guarde, debemos dejar a un lado la ansiedad, dar a conocer nuestras peticiones delante del Señor y darle gracias. (Filipenses 4:6-7)

  • Para recibir el misericordioso perdón de Dios necesitamos confesar nuestro pecado. (Proverbios 28:13)

  • Para que Dios supla nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria, debemos ser generosos. (Filipenses 4:18-19)

  • Para ser salvos nosotros y nuestra familia, debemos creer. (Hechos 16:31)

El Señor siempre va a cumplir su parte. Él es fiel, Él no miente, pero tú y yo tenemos qué hacer lo que nos toca.

Busca primero el reino de Dios y su justicia

Santiago nos advierte que pedimos y no recibimos porque pedimos mal, para gastar en nuestros deleites, a veces pedimos algo que es en contra de la voluntad de Dios y por más que nos encaprichemos, oremos y ayunemos Dios no nos lo va a conceder pues él es soberano.

Dios conoce nuestro corazón, él sabe cuál es la intención al pedirle algo. Algunos razonan de la siguiente manera: “como la Biblia dice que él es el dueño del oro y la plata y yo soy hijo de Dios y si hijo también heredero, entonces le voy a pedir a Dios que me dé muchas riquezas para comprarme una casa muy bonita y carros y vestidos, etc…” Eso es torcer las escrituras y pedir para gastar en nuestros deleites.

Seamos como Salomón que pidió a Dios sabiduría y por añadidura recibió riquezas...

Si buscamos el reino de Dios y su justicia primeramente, Dios nos promete añadirnos todo lo demás que necesitamos.

Ten Paciencia

Cuando tenemos un problema quisiéramos que al momento Dios nos diera la respuesta que esperamos y a veces sí lo hace, nos responde inmediatamente, sin embargo va a haber ocasiones en que la respuesta tarde en llegar.

No te desesperes, confía en el Señor, él te ama y sabe lo que es mejor para ti, él tiene un propósito para tu vida y algunas veces quiere enseñarte a tener paciencia, a confiar en él o a buscarle más. Muchas veces en medio de los problemas es que nos acercamos más a él.

Estudia y memoriza las promesas de la Biblia

Cuando estamos en medio de alguna dificultad a veces nos es difícil aún concentrarnos en la lectura de la Biblia, por esto es importante que hagamos el buen hábito de estudiarla todos los días y que memoricemos aquellos pasajes con promesas clave.

Una buena estrategia es anotar en una libreta aquellos versículos clave y repasarlos constantemente. Si memorizas 3 versículos por semana, al final de un año sabrás 156 y éstos van a serte muy útiles en el momento de la dificultad.

Recuerdo que cuando lo estaban operando me encontraba sola en la sala de espera del hospital y sentía que el tiempo transcurría muy lentamente. En mi mente pasaban ideas de temor a que él partiera, incertidumbre de qué sería de mí y de mi familia, etc.

En ese momento empezaron a venir a mi mente versículos bíblicos, pues mi papá desde pequeña me enseñó a memorizar pasajes Bíblicos y empecé a repetirlos: “Aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo Jehová me recogerá”, “No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”, “Jehová es mi pastor, nada me faltará”, “En el día que temo, en ti confío”, “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”, etc. Uno tras otro venían a mi mente y pronto me sentí tranquila y confiada en Dios, dispuesta a aceptar su voluntad fuera cual fuera, con la seguridad de que él estaba en control de todo y que no permitiría algo para mi mal.

En la Biblia tenemos un tesoro, son dos testamentos que el Señor nos dejó como herencia. Es tiempo de que tomemos posesión de tan grande riqueza.

El Señor te bendiga y te guarde.


Promesas Bíblicas

Lea cada día una promesa o tantas según su necesidad, asi podrá tener una mejor perpectiva del problema que este viviendo o disfrutar mejor de la alegria que este pasando y, recordar sobre todas las cosas que Dios esta con nosotros en cualquier situación que vivamos.

Hay miles de promesas en la Biblia. Hemos extraído las promesas de ... esperamos sea muy bendecido o bendecida con las Promesas de Dios que él renueva día a día para usted.

Génesis

Gn. 3:15 – Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. - Promesa de Un Mesías.

Gn 4:7 – Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

Gn. 8:21 – Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. - Promesa de Preservación.

Gn. 21:22 – Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.

Gn. 22:14 – Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. - Promesa de Provisión.

Éxodo

Ex. 1:12 - Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. - Promesa de Prosperidad.

Ex. 4:12 – Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. - Promesa de Sabiduría.

Ex. 4:15 – Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. - Promesa de Sabiduría.

Ex. 6:7 – Os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. - Promesa de Liberación.

Ex. 12:13 – Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. - Promesa de Preservación.

Levítico

Lv. 19:32 – Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová. - Promesa a la Ancianidad.

Lv. 20:26 – Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos. - Promesa Propiedad.

Lv. 25:21 – Yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años. - Promesa de Bendición.

Lv. 26:3-13 - Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra. Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros. Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo. Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido. - Promesa de Bendición.

Números

Nm. 9:18 – Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados. - Promesa de Dirección.

Nm. 11:23 – Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no. - Promesa de Provisión.

Nm. 14:9 – Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. - Promesa de Protección.

Deuteronomio

Dt. 4:4 – Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy. - Promesa de Fidelidad.

Dt. 4:7 – Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? - Promesa de Seguridad.

Dt. 4:40 – Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre. - Promesa de Longevidad.

Dt. 20:4 - Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros. - Promesa de Victoria.

Dt. 23:5 – Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. - Promesa de Bendición, Consuelo y del Amor de Dios.

Josué

Jos. 10:14 – Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel. - Promesa en la Oración y Protección.

Jos. 17:18 – Sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte. - Promesa de Victoria y Prosperidad.

Jos. 21:44 – Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. - Promesa de Reposo y Victoria.

Jos. 23:10 – Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo. - Promesa de Victoria.

Jos. 23:14 – Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas. - Promesa de Fidelidad.

Jueces

Jue. 6:12 – El ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. - Promesa de Fidelidad.

Jue. 6:16 – Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. - Promesa de Victoria y Protección.

Jue. 6:23 – Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. - Promesa de Protección.

1 Samuel

1 S. 2:8-9 – El levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, y él afirmó sobre ellas el mundo. El guarda los pies de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

1 S. 2:30 – Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.

1 S. 7:12 – Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.

1 S. 12:22 – Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.

1 S. 15:22 – Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. - Promesa de Aceptación.

2 Samuel

2 S. 7:8-9 – Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.

2 S. 22:21 – Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.

2 S. 22:29 – Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas.

2 S. 23:2 – El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua. - Promesa de Dirección.

2 S. 23:5 - No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer. Toda mi salvación y mi deseo.

1 Reyes

1 R. 2:3 – Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.

1 R. 3:14 – Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.

1 R. 5:4 – Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer. - Promesa de Descanso.

1 R. 8:56 – Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado. - Promesa de Descanso.

1 R. 17:14 – Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.

2 Reyes

2 R. 13:4-5 - Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía. (Y dio Jehová salvador a Israel, y salieron del poder de los sirios; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes.

2 R. 19:14 – Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová.

2 R. 19:20 – Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he oído.

2 R. 19:34 – Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo.

2 R. 20:5 – Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.

Ester

Est. 9:22 – Como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres.

Job

Job 12:13 – Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia.

Job 19:25-26 – Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios.

Job 22:21-23 - Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción.

Job 22:27 - Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus votos.

Job 28:28 – Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia. - Promesa de Dirección.

Salmos

Libro I

Sal. 1:1-3 – Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Sal. 2:7-8 – Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

Sal. 3:5 – Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba. - Promesa de Descanso.

Sal. 3:8 – La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

Sal. 5:8 – Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino. - Promesa de Dirección.

Sal. 5:11-12 – Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Sal. 10:3 – Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.

Sal. 10:14 – Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; a ti se acoge el desvalido; Tú eres el amparo del huérfano.

Sal. 11:1 – En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? - Promesa de Confianza y de Defensa.

Sal. 11:4-7 – Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro.

Libro II

Sal. 42:11 – ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. - Promesa de Esperanza.

Sal. 44:3 – Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas. - Promesa de Guía y Ayuda.

Sal. 44:8 – En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre. Selah

Sal. 45:7 – Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.

Sal. 46:1-3 – Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

Sal. 46:5 – Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. - Promesa de Ayuda.

Sal. 46:10 – Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. - Promesa de Confianza.

Sal. 48:14 – Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte. - Promesa de Dirección.

Sal. 49:15 – Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, porque él me tomará consigo. Selah

Sal. 68:28 – Tu Dios ha ordenado tu fuerza; confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros. - Promesa de Fortaleza.

Libro III

Sal. 73:1 – Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.

Sal. 73:23-24 – Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. - Promesa de Dirección.

Sal. 75:6-7 – Porque ni de oriente ni de occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece. - Promesa de Ensalzamiento.

Sal. 77:14 – Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder.

Sal. 78:5-7 – El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos.

Sal. 81:10 - Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré.

Sal. 81:14 – En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios.

Sal. 84:11-12 – Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.

Sal. 89:31-34 – Si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. - Promesa de la Fidelidad de Dios.

Sal. 89:36 – Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí.

Libro IV

Sal. 90:1-2 – Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. - Promesa de Confianza y de la Fidelidad de Dios.

Sal. 91:1-7 - El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.

Sal. 91:10-11 – No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

Sal. 91:14-16 – Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

Sal. 92:12-15 - El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia. - Promesa a la Ancianidad.

Sal. 103:10 – No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

Sal. 103:12-14 – Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo. - Promesa de Consuelo.

Sal. 103:17-18 – Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

Sal. 105:3 – Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.

Sal. 105:14-15 – No consintió que nadie los agraviase, y por causa de ellos castigó a los reyes. No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.

Libro V

Sal. 107:1 – Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.

Sal. 107:9 – Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.

Sal. 107:29-30 – Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.

Sal. 119:1-2 – Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan.

Sal. 119:9 – ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Sal. 119:24 – Pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros. Dálet

Sal. 119:28 – Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.

Sal. 119:30-32 – Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí. Me he apegado a tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences. Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches mi corazón. He

Sal. 119:49-50 – Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.

Sal. 119:52 – Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y me consolé. - Promesa de Consuelo.

Proverbios

Pr. 12:1 – El que ama la instrucción ama la sabiduría; mas el que aborrece la reprensión es ignorante.

Pr. 12:3-4 – El hombre no se afirmará por medio de la impiedad; mas la raíz de los justos no será removida. La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos.

Pr. 12:7 – Dios trastornará a los impíos, y no serán más; pero la casa de los justos permanecerá firme.

Pr. 12:15 – El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio.

Pr. 12:19-21 – El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento. Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los que piensan el bien. Ninguna adversidad acontecerá al justo; mas los impíos serán colmados de males.

Eclesiastés

Ec. 5:12 – Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.

Ec. 7:1 - Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento.

Ec. 8:12 – Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia.

Ec. 11:1 – Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.

Ec. 12:11 – Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.

Cantares

Cnt. 2:4 – Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor.

Cnt. 2:6 – Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace.

Isaías

Is. 1:18-19 - Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra. - Promesa de Salvación y de Perdón.

Is. 2:2-4 – Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

Is. 25:8-9 - Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación. - Promesa de Consuelo y de Resurección.

Is. 41:10-20 – No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo. Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel. Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó. - Promesa de Ayuda, Victoria y Confianza.

Is. 64:4 – Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.

Jeremías

Jer. 3:15 – Os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. - Promesa de Dirección.

Jer. 3:22 – Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios.

Jer. 15:16 – Halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

Jer. 15:19 – Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Jer. 15:21 – Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.

Lamentaciones

Lm. 3:22-23 – Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. - Promesa de la Fidelidad de Dios.

Lm. 3:25 – Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

Lm. 3:27 – Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.

Lm. 3:31-33 – Porque el Señor no desecha para siempre; antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. - Promesa de Disciplina.

Ezequiel

Ez. 33:7 – A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

Ez. 33:11 – Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

Ez. 34:11-15 – Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país. En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel. Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. - Promesa de Descanso.

Ez. 34:31 - Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.

Ez. 36:24-30 – Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones.

Daniel

Dn. 2:44 – Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.

Dn. 4:2 - Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.

Dn. 7:14 - Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

Dn. 7:24-27 – Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

Dn. 12:2-3 – Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

Osea

Os. 13:14 - De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista.

Os. 14:3-4 – No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia. Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos. - Promesa del Amor de Dios.

Joel

Jl. 2:13 – Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

Jl. 2:21-32 – Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Jl. 3:1-2 – Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra

Amós

Amos 5:4 – Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis.

Amos 5:6 – Buscad a Jehová, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la consuma, sin haber en Betel quien lo apague.

Amos 5:14 – Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís.

Miqueas

Mi. 4:2 – Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.

Mi. 5:2 – Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

Mi. 6:8 – Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. - Promesa de Aceptación.

Mi. 7:7-8 – Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá. Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.

Mi. 7:18-19 – ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Nahum

Nah. 1:7 – Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. - Promesa de Fortaleza.

Habacuc

Hab. 2:3 – Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. - Promesa de Esperanza.

Hab. 2:14 – Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Hab. 2:18 – ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?

Hab. 3:17-19 – Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas. - Promesa de Fortaleza.

Sofonías

Sof. 3:17 – Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

Hageo

Hag. 2:4 – Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

Hag. 2:8 – Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.

Zacarías

Zac. 13:9 - Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.

Zac. 14:4 – Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.

Zac. 14:6 - Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura.

Zac. 14:9 – Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

Zac. 14:16 – Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.

Malaquías

Malaq. 3:6-7 – Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?

Malaq. 3:10-12 – Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Malaq. 3:17 – Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.

Mateo

Mt. 5:3-12 – Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. - Promesa de Bendición y de Consuelo.

Mt. 5:19 – De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Mt. 5:23-24 – Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. - Promesa de Aceptación.

Mt. 5:45 – Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Mt. 10:19-20 – Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. - Promesa de Dirección.

Mt. 10:22 – Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Mt. 10:31-32 – Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. - Promesa para el Ganador de Almas.

Mt. 10:39 – El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Mt. 10:40-42 – El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Mt. 28:20 – Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Marcos

Mr. 1:17 – Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. - Promesa para el Ganador de Almas.

Mr. 8:35 – Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

Mr. 9:23 – Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Mr. 9:37 – El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

Mr. 10:15 – De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Mr. 11:23-25 – Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

Mr. 13:26-27 – Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

Mr. 13:31 – El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mr. 14:62 – Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.

Mr. 16:16-18 – El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Lucas

Lc. 1:33 - Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Lc. 1:37 – Porque nada hay imposible para Dios.

Lc. 1:50 – Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

Lc. 1:71-72 – Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo pacto.

Lc. 1:79 – Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Lc. 14:11 – Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. - Promesa de Ensalzamiento.

Lc. 15:7 – Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lc. 16:17 – Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.

Lc. 17:6 - Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

Lc. 17:33-36 – Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.

Juan

Jn. 3:3 – Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Jn. 3:14-18 – Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. - Promesa del Amor de Dios y Salvación.

Jn. 3:36 – El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. - Promesa de La Salvación.

Jn. 6:27 – Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

Jn. 6:35 – Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Jn. 6:37 – Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

Jn. 6:39-40 – Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Jn. 6:44-45 – Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.

Jn. 6:47 – De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Jn. 6:51 – Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Los Hechos

Hch. 1:11 – Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. - Promesa de Esperanza.

Hch. 13:38-39 – Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.

Hch. 16:31 – Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

Hch. 18:9-10 – Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. - Promesa para el Ganador de Almas.

Hch. 26:16-18 – Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Romanos

Ro. 1:12 – Esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. - Promesa de Fe.

Ro. 1:16-17 – Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. - Promesa de Fe.

Ro. 2:10 – Pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego.

Ro. 3:21-26 – Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Ro. 5:17-19 - Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

1 Corintios

1 Co. 4:5 – Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

1 Co. 6:11 – Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

1 Co. 6:15 – ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.

1 Co. 6:19-20 – ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

1 Co. 7:14 – Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

2 Corintios

2 Co. 3:16-18 – Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. - Promesa de Gloria.

2 Co. 4:6 – Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

2 Co. 4:8-9 – Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.

2 Co. 4:14 – Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.

2 Co. 4:16-17 – Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. - Promesa de Gloria.

Gálatas

Ga. 5:1 – Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Ga. 5:5 – Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia. - Promesa sobre el Espíritu Santo.

Ga. 5:13 – Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

Ga. 5:22-23 – Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. - Promesa de Fe.

Ga. 6:8-9 – Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Efesios

Ef. 2:13-14 – Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación.

Ef. 2:19 – Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.

Ef. 2:21-22 - En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Ef. 3:6 – Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio.

Ef. 3:12 – En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.

Filipenses

Fil. 1:6 – Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. - Promesa de la Fidelidad de Dios.

Fil. 1:9 – Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento.

Fil. 1:21 – Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Fil. 1:29 – Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.

Fil. 2:13 - Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. - Promesa de la Fidelidad de Dios.

Colosenses

Col. 1:27 – A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. - Promesa de Esperanza.

Col. 2:2 – Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo.

Col. 2:10-15 – Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Col. 3:3-4 - Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. - Promesa de Gloria.

Col. 3:24 – Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

1 Tesalonicenses

1 Ts. 1:10 – Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera. - Promesa de Esperanza.

1 Ts. 3:2 – Y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe. - Promesa de Fe.

1 Ts. 4:11-12 – Y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.

1 Ts. 4:14-17 – Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. - Promesa de Esperanza.

1 Ts. 5:9 – Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

2 Tesalonicenses

2 Ts. 2:13-14 – Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

2 Ts. 2:16-17 – Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra. - Promesa del Amor de Dios, de Descanso y de Consuelo.

2 Ts. 3:3 – Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.

Promesa de Confianza, de Protección, de la Fidelidad de Dios y de Cuidado.

2 Ts. 3:5 – Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

2 Ts. 3:16 – Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

1 Timoteo

1 Ti. 1:1 – Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza.

1 Ti. 1:15-16 – Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.

1 Ti. 2:4-5 – El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

1 Ti. 4:8 – Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

1 Ti. 4:10 – Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

2 Timoteo

2 Ti. 1:7-10 – Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. - Promesa de Fortaleza.

2 Ti. 1:12 – Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. - Promesa de Confianza.

2 Ti. 2:11-13 – Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

2 Ti. 2:21 – Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

Tito

Tit. 1:2 – En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos.

Tit. 2:13-14 – Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. - Promesa de Esperanza.

Tit. 3:5-7 – Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Hebreos

He. 2:6-7 – Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos. - Promesa de Ensalzamiento.

He. 3:14 – Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.

He. 5:9 – Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

He. 6:17-19 – Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. - Promesa de Consuelo.

He. 9:22 – Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Santiago

Stg. 4:7-10 – Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. - Promesa de Ensalzamiento.

Stg. 5:7-8 – Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.

Stg. 5:11 – He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. - Promesa de Consuelo.

Stg. 5:14-16 – ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Stg. 5:20 – Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

1 Pedro

1 P. 1:2-9 – Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. - Promesa de Esperanza.

1 P. 1:13-16 – Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

1 P. 1:18-20 – Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.

1 P. 1:23 – Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

1 P. 1:25 - Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.

2 Pedro

2 P. 1:1-11 – Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra: Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

2 P. 1:19-21 – Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

2 P. 2:9 – Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.

2 P. 3:9-10 - El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

2 P. 3:13 – Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. - Promesa de Esperanza.

1 Juan

1 Jn. 1:7 – Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

1 Jn. 1:9 – Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. - Promesa de la Fidelidad de Dios.

1 Jn. 2:1-2 - Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

1 Jn. 2:12 – Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

1 Jn. 2:17 – Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

2 Juan

2 Jn. 9 – Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

3 Juan

3 Jn. 2 – Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Judas

Jud. 24 – Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría.

Apocalipsis

Ap. 22:1-5 – Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

Ap. 22:7 - ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Ap. 22:12-13 – He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

Ap. 22:14 - Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Ap. 22:20-21 – El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.


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